Las que cada vez que alguna cumple años organizan una sorpresita…todos los años.
Las que utilizan cualquier excusa para armar una celebración, desde Navidad hasta el día anual de galleticas.
Las que me enseñan cómo hacer de todo, desde un cheesecake hasta un vestido de Lady Gaga.
Las que me saben decir “IMBÉCIL” con cariño.
Las que no saben cómo insultarme sin yo reírme.
Las que me saben hacer reír a carcajadas hasta que se me salgan las lágrimas y demás fluidos.
Las que pueden hablar conmigo de absolutamente cualquier cosa y me hacen pensar, reflexionar y hasta madurar.
Las que relajan con todo y saben hacerme reír hasta de lo que no da risa.
Las que ríen y también lloran conmigo.
Las que bailan conmigo.
Las que me apoyan en todas mis vagabunderías. (proyectos, planes, metas, y demás)
Las que para todo tienen la mejor página web, o la mejor foto.
Las que organizan un pijama party desde que alguna tiene muchas cosas que contar o cuando “hace mucho que no lo hacemos” y sentimos que ya es tiempo.
Las que me van a buscar todos los fines de semana para salir a rumbear.
Las que me distraen cuando tengo que trabajar o estudiar.
Las que tienen consejos para todo; medicina, pintura, cocina, diseño, publicidad, trabajo, estudios, relaciones, sexo, desarrollo personal, psicología, mascotas, belleza, maquillaje, fotografía, amores, música, cultura general, viajes, otros países, Dios…
Las que cuando les mando un BC retándoles a que me digan “te amo” en una nota de voz, me mandan la nota gritándome que me aman o con la ayuda de Franco De Vita.
Las que no faltan en ningún cumpleaños, ni despedida, ni graduación, ni aniversario, ni día de la secretaria, día del niño, del SIDA, de la lucha contra el cáncer de mama…
Las que están enamoradas de Charlie Manuel.
Las que me quieren sinceramente como soy.
Las que me dicen lo que quiero escuchar y también lo que no.
Las que me leen el pensamiento.
Las que me entienden.
Las que me extrañan.
Las que me llaman.
Las que me escriben.
Las que me escuchan.
Las que me ponen apodos como “chiquiturris, chiquis” y demás pajarerías.
Las que me ponen otros apodos como “montra, muchachona” y demás machorrerías.
Las que han dormido, desayunado, comido, cenado, ido a la playa, tenido aventuras nocturnas y hecho todo tipo de locuras y escapadas conmigo.
Las que todos los días me dicen que me quieren y que están ahí.
Las que cada vez que se me olvida, me recuerdan lo bella que es la vida y que por personas como ellas vale la pena vivirla.
Mis amigas no son mis amigas, son mis hermanas, las que aparecen con sólo yo abrir la boca y de repente todo está de nuevo en su lugar.
Ustedes saben quiénes son.
Las amo. Muah.
¡Feliz Día de San Valentín!